01
Pasas el lector y el producto ya está en el ticket
Emparejas un lector USB o Bluetooth y el producto entra al ticket sin que teclees nada; si andas sin lector, escaneas con la cámara del teléfono desde el mismo punto de venta. Cuando el código todavía no está en tu catálogo, Cuadra lo busca en una base externa y, si lo encuentra, te trae el nombre y la marca para que lo des de alta ahí mismo y no en la noche. Y si se cae el internet, el punto de venta sigue cobrando: el catálogo y el escaneo salen de una copia local, y la venta se guarda en cola y se sube sola cuando vuelve la señal.
02
Cada sucursal con sus existencias, y un conteo que sí cuadra
Cada sucursal lleva su propio inventario, así que la tienda que se quedó sin talla M le pide un traslado a la que le sobra, en vez de comprar de más. Las existencias bajan solas con cada venta y Cuadra te avisa cuando un producto está por agotarse, antes de que te quedes sin nada que vender. Cuando toca contar, registras el conteo físico, ves la diferencia contra lo que dice el sistema y ajustas en la misma pantalla, sin borrar el historial.
03
Lo que se rompe, se vence o se pierde también se cuenta
El producto que se quiebra, se vence o simplemente no aparece lo registras como merma con su causa —robo, daño, caducidad, error de conteo, faltante del proveedor, muestra— en vez de dejarlo como un hueco sin explicación. El reporte de mermas te lo muestra por causa y por sucursal, con las unidades perdidas, lo que valían y qué porcentaje de tu costo se fue en eso. Esa es la diferencia entre saber que te falta inventario y saber a dónde se está yendo.
04
Órdenes de compra a tu proveedor, y el margen real de cada producto
Le armas la orden de compra a tu proveedor, se la mandas y la recibes marcando lo que de verdad llegó: si llegó la mitad, la orden queda como parcial hasta que entre el resto. Al recibir, el costo promedio del producto se recalcula solo con lo que acabas de pagar, así que el reporte de costo y margen te dice cuánto te deja cada producto y no solo a cuánto lo vendiste — y te marca las líneas que todavía no tienen costo, en vez de darte un número redondo que no es cierto. Ahí se ve que el producto que más mueves no siempre es el que más te deja.
05
Vendes por el link y despachas con la guía ya hecha
Activas tu tienda en línea y arranca con el mismo inventario del mostrador, así que lo agotado deja de aparecer y una venta en línea nunca te deja sin lo que ya prometiste en el local. Pones el link en tu bio de Instagram, el cliente paga con tarjeta y la orden entra junto a tus ventas de mostrador. Para entregarla en la ciudad cobras el envío por departamento y municipio, con tu tarifa y tu monto de envío gratis; para mandarla al interior generas la guía desde esa misma orden con tu cuenta de Cargo Expreso, pides la recolección y el cliente rastrea su paquete.
06
Factura al que te da NIT, y al que no también
En la mayoría de tus ventas nadie te pide factura, y está bien: en la caja marcas «sin NIT» y la venta queda como consumidor final. Cuando alguien sí te lo da, escribes el NIT y Cuadra trae el nombre del contribuyente desde la SAT para que no lo teclees mal; desde la orden emites el DTE y queda certificado en segundos. Si eres pequeño contribuyente se emite el documento de tu régimen, con su 5% y su frase de ley, no la factura del régimen general. Y una devolución no borra nada: repones las existencias y sale la nota de crédito, con las dos registradas. Pro incluye 250 DTE al mes y después Q0.75 por DTE.